Dirigidas por Santiago Baraona

Palabras del Director en la premiación de I a III medio

29 de Noviembre de 2019

Estimado don Marco Antonio Orellana, Director de Enseñanza Media, estimados miembros del Consejo de Dirección y del Consejo de Ciclo, estimados papás, estimados profesores jefes y de asignatura, queridos alumnos:

En la mitología griega, Narciso era un joven con una apariencia bella, hermosa y llamativa. Todos los hombres y mujeres quedaban enamorados de él, pero este los rechazaba. Narciso era engreído y no tenía ojos para los demás. Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de separarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas y se ahogó.

La sabiduría de los griegos supo descubrir un grave defecto en el excesivo mirarse a uno mismo, porque tiene trágicas consecuencias. La mirada permanente sobre uno mismo, el pensar siempre en uno mismo, la preocupación constante por lo que los demás piensen de mí, para los griegos era fuente de gran desventura. Y para el cristianismo, como sabemos, también.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la ceremonia de premiación? Al parecer no hay puntos de conexión. ¿No sería más lógico hablar de la contingencia nacional y hacer referencia a lo que ocurre en nuestro país? Sin duda que lo es. Supongo que todos se dan cuenta de que Chile atraviesa por unas circunstancias muy graves y que necesariamente van a afectar el proceso de maduración de cada uno de ustedes y modificarán el contexto social y cultural en el que se tengan que desenvolver el día de mañana. Se dice que Chile cambió. Eso es verdad y no es verdad. Es verdad porque es evidente que estamos en un proceso de cambios políticos, económicos y culturales. Pero no es verdad, porque en realidad, Chile ya había cambiado: hace años se venía incubando una transformación profunda en nuestra sociedad que ahora se ha mostrado en toda su profundidad.

Y, a mi juicio, uno de los rasgos más notorios de este cambio es la proliferación del narcisismo.

Lo vemos en la política: muchas de las decisiones se toman al vaivén de las encuestas y por tratar de congraciarse con la opinión pública; hay terror de caer mal, de no ser popular.

Lo vemos en los medios de comunicación: los rostros de televisión trataron de congraciarse con sus audiencias para conservar su imagen, no dándose cuenta que tenían un tremendo tejado de vidrio y que de pasada echaban más fuego a la hoguera…

Lo vemos en empresarios, en deportistas, en papás, en mamás, en profesores, en directores de colegio y, lo digo con pena, también en sacerdotes.

¿No es acaso el narcisismo una enfermedad que asecha también a nuestros alumnos, y por la edad, especialmente a los de Enseñanza Media? Nadie está exento de este peligro. 

Hay narcisismo cuando buscamos la nota más que aprender; 

hay narcisismo cuando hacemos deporte y buscamos sobre todo ganar y no asimilamos bien la frustración de una derrota;

hay narcisismo cuando me preocupo demasiado de lo que los demás piensen de mí;

hay narcisismo cuando me miro al espejo una y otra vez para ver mi apariencia física;

hay narcisismo cuando pongo mi seguridad personal frente a los amigos en las cosas que tengo, en los panoramas que hago, en la casa en la que vivo.

hay narcisismo cuando me interesan demasiados los “likes” que me den en una red social.

Queridos alumnos: el narcisismo es una trampa mortal porque nos hace vivir en un mundo irreal y porque cuando lo admitimos, comenzamos a vivir en una red de mentiras. Nadie se atreve a mostrarse tal como es, por el temor al rechazo de lo que la masa anónima ha determinado como lo correcto. Así, la verdadera identidad de cada uno queda sepultada en las capas que teje la vanidad, y en la falta de coraje para decir: “soy  distinto”. En los demás empezamos a ver sólo máscaras que ocultan sus verdaderos rostros.

Frente a la aguda crisis por la que atravesamos me gustaría hacer, a cada uno, algunas consideraciones, que en primer lugar me hago a mí mismo:

¿Qué ocupa el centro de mis pensamientos y de mis deseos?

Si sólo es el fin de semana o lo que voy a hacer en las vacaciones, tengo que cambiar.

Si sólo es algo que quiero tener o comprar, tengo que cambiar.

Si es la imagen que proyecto en los demás, tengo que cambiar.

Si es sólo buscar la forma de pasarlo bien, tengo que cambiar.

Si es una adicción, el alcohol, la marihuana, la pornografía, una pantalla, un juego electrónico, tengo que cambiar.

Me lo pide Dios, porque me necesita. Me lo pide Chile, porque me necesita. Me lo pide mi familia, porque me necesita. Me lo pide el Tabancura, porque también me necesita.

¿Qué hacer? ¿Cómo construir una vida que sea ahora, y sobre todo en el futuro, un aporte verdadero a la construcción de un mejor país? La solución está al alcance de la mano. En la familia, siendo buen hijo y buen hermano y sintiendo una viva responsabilidad por sacarla adelante. 

En la vida escolar, poniendo todo el esfuerzo por hacer un trabajo bien hecho; procurando servir a los demás en el día a día y a través de los diversos proyectos sociales que se agrupan en el proyecto Rostros; participando en las diversas actividades deportivas, musicales, teatrales, argumentativas, culturales, etc. Y por supuesto, siendo un hombre de fe verdadera, luchando por ser buen hijo de Dios. 

En la premiación de hoy procuramos reconocer algunos de los aspectos que acabamos de señalar. Es imposible premiarlo todo. Los que reciban algún premio háganlo con humildad y gratitud; los que no y piensan que lo merecen, tengan en cuenta que el mejor premio es la satisfacción de la obra bien hecha; y los que no y les parece que no lo merecen, pónganle más empeño el próximo año, porque siempre es tiempo.

Termino agradeciendo a todo el equipo de profesores del III ciclo. Por su competencia profesional; por el compromiso en la atención de las clases y de los alumnos; por su paciencia y sentido común… Sé de los esfuerzos que han tenido que hacer para poder estar todos los días frente a sus cursos, levantándose a veces muy de madrugada, para sortear los problemas de transporte que se han generado las últimas semanas; y por su compromiso por hacer del colegio un lugar de paz y de esperanza. También agradezco a los alumnos aquí presentes su buena disposición. Le pedimos a Dios que traiga la paz a nuestro país y que tengamos un buen fin de año y unas reponedoras vacaciones.

Muchas gracias